ENERGÍA VITAL PARA EL DESARROLLO PERSONAL:
Qué es y cómo aumentarla.

22/01/2024Bienestar Físico, Bienestar Mental, Desarrollo Personal, Tips

mental coaching energía vital

Pretender cambiar hábitos, patrones comportamentales o llevar a cabo un proceso de desarrollo personal sin cuidar de nuestra energía vital, es prácticamente … ¡misión imposible!

Mens sana en corpore sano. Si físicamente no estamos bien, tampoco podremos brillar a nivel mental. Por ende, si queremos hacer cambios en nuestra vida, necesitamos disponer de una buena cantidad de energía para que nuestra mente tenga una base sólida con la que trabajar.

El nivel de energía que percibimos nos indica lo bien (o mal) que nos estamos cuidando. Un ejemplo: después de hacer ejercicio, nos sentimos energéticamente renovados, ¿verdad? Tenemos más energía. A veces nos tenemos que “obligar” para salir de casa, pero difícilmente nos arrepentimos de haberlo hecho y al terminar la clase, nos percibimos más “vivos”.

Por estas razones, en Trifference, cuidar de la parte física de nuestros clientes es fundamental. Con buenos niveles de “gasolina”, las personas tienen una mayor capacidad de comprometerse, conseguir y mantener sus objetivos mentales.

….PERO…el concepto de energía vital va más allá del simple cuidado físico.

¿Què es la energía vital y cómo aumentarla?

Conocida en la medicina tradicional china como «chi» o Qi, se puede definir como el “flujo de energía ” que, canalizado por los meridianos de nuestro cuerpo, afecta a la materia, mente y al espíritu. Simplificando, podríamos decir que es la energía que nos mantiene sanos mental, emocional y físicamente. Por estas razones, para potenciarla no sólo tenemos que hacer actividad física, sino que hay que poner el foco también en pequeños (grandes) cambios de actitud. ¿Cuáles?

1. SONREIR MÁS (si lo hacemos con frecuencia, el cerebro prepara fisiológicamente nuestro cuerpo a un mayor estado de bienestar)
2. SER AMABLE (haced la prueba: un pequeño gesto de amabilidad al día nos devuelve un chute de energía tremendo, tanto que termina transformándose en un hábito adictivo. ¡Probar para creer!)
3. AGRADECER (¿Què pasaría si nos fijáramos de verdad en toda la abundancia que hay en nuestra vida?)
4. PASAR TIEMPO CON PERSONAS QUE NOS TRANSMITEN BUENA ENERGÍA (y diluir los momentos con aquellos que, a cambio, nos restan bienestar)
5. CUIDARSE y MIMARSE (no hacen falta grandes mimos…pero algo… no puede faltar)
6. CONTROLAR LA RESPIRACIÓN (pocos minutos al día son suficientes. Pongamos atención en cómo respiramos e intentemos hacerlo con más calma y conciencia)
7. COMER BIEN (si no es imprescindible para nuestro estado de salud, no hace falta obsesionarse con una alimentación ultra controlada. Aumentar la cantidad de alimentos “sanos” podría ser un buen comienzo para percibir una mejor energía)
8. DORMIR BIEN (respetando hábitos pre-sueño, horarios, ritmos y hora dormidas)
9. HACER LO QUE NOS GUSTA (no siempre es posible, lo sabemos, pero probablemente tenemos la oportunidad de reorganizar nuestros días para sacar algo de tiempo para esa pasión, hobbies, actividad que nos hace sentir tan bien).
10. ORGANIZAR Y SIMPLIFICAR TU ENTORNO (volvamos a lo mínimo: ¡necesitamos mucho menos de lo que nos hacen creer! Si empezamos a simplificar, encontraremos tiempo y recursos para lo que verdaderamente es importante para nosotr@s)
11. NO QUEJARSE (las quejas son nocivas para nuestra mente y es un hábito que tiene la tendencia a cristalizarse. Cada vez que tenemos la tentación de quejarnos… ¡paramos! e intentamos ser constructivos)
12. NO JUZGAR A LOS DEMÁS (cada persona tiene su proceso, sus razones, sus creencias, experiencias, limitaciones y … su manera de ver la realidad. Nosotros sólo vemos una parte de ella, nunca su totalidad).
13. PRACTICAR LA ESPIRITUALIDAD (hay quien va a misa, quien medita, quien lee, quien practica yoga…sea lo que sea el medio que te conecta a tu espíritu, úsalo más y más).
14. DESCONECTAR PARA ESCUCHARNOS EN PROFUNDIDAD.

Introducir o mejorar estas «costumbres» en el día a día favorece un aumento (casi inmediato) de nuestra energía vital. ¡Probar para creer!

 

¿De qué manera todo esto resuena contigo?
¿Cómo podrías hacer tuyos estos cambios?
Pincha aquí.

Puedes compartir las frases que más te gusten de este post en tus historias de Instagram (etiquétame), y también puedes reenviar este post a quien creas que le puede servir.

¡Buenos pensamientos, buenas palabras y buenas acciones!

 

Para un mundo diferente hay que hacer cosas diferentes. En TRIFFERENCE sabemos que cada granito de arena aporta y prepara para un futuro mejor … ¡todos sumamos!
Para colaborar en la difusión de una cultura positiva y potenciadora, hemos creado este espacio de “NOTICIAS TRIFERENTES” donde, además de profundizar sobre temas relacionados con el crecimiento personal (mental, físico y espiritual), compartimos ejemplos de personas TRIFERENTES que, con sus pequeñas / grandes acciones, co-crean una realidad TRIFFERENTE para todos.

 

Si quieres utilizar este espacio para dar a conocer tus iniciativas, proyectos o buscar colaboradores triferentes…¡escríbenos!

mental coach

7 Comentarios

  1. Cristina Aguilera Guerrero

    5. Cuidarse y mimarse. Elijo este punto porque normalmente cuido más a los demás que a mí misma, y es tan o más importante cuidarnos y mimarnos, así que voy a poner en práctica este punto.
    Gracias!!!

    Responder
    • Jessica

      Hola Cristina, gracias por compartir tu experiencia.
      ¿Qué puedes hacer HOY para empezar a mimarte?

      Responder
      • Cristina Aguilera Guerrero

        Hoy salí temprano de casa a caminar y disfrutar del Sol! Empezando el día con energía 😊

        Feliz día!!

        Responder
        • Jessica

          Muy bien, buen comienzo, Cristina! Ahora día tras día – por 21 días mínimo – busca algo con lo que mimarte y cuidarte. Por muuuuuuuy chicho que parezca. Algo que… «te caliente el alma». Si quieres, apunta cada mimo en un folio y vuelve a contarnos tu experiencia y sensaciones. Cómo lo ves?

          Responder
          • Cristina

            Día 1. Ver y oír las olas del mar.
            Día 2. Tomar un té con mamá.
            Día 3. Escuchar música y ordenar.
            Día 4. Cenar con una Sandra.
            Día 5. Viaje express con Meli.
            Día 6. Merienda con Michelle y Valentina, mis niñas vitaminas.
            Día 7. Paseo con mi prima Zoraida.
            Día 8. Cine con Anuchi.
            Día 9. Charla con amigas.
            Día 10. Cena pedir domicilio.
            Día 11. Pasar la tarde con mi hermano.
            Día 12. Quedar con Sandra y Rocío y sus perritos.
            Día 13. Ir de compras.
            Día 14. Hacer Scrap.
            Día 15. Café con mamá, tita y prima Meli.
            Día 16. Masajito con Meli.
            Día 17. Caminar por la playa.
            Día 18. Paseo con Sandra y merienda.
            Día 19. Almuerzo fuera de casa con papás.
            Día 20. Baño relajante.
            Día 21. Ver el atardecer.

  2. Lidia

    El punto numero uno es el que más utilizo el que me resulta más fácil es una manera de ser amable con otra persona sin tener que comunicar mucho.
    Y elijo el punto número 11: debería de practicarlo más porque estando en la queja constante es como un circulo vicioso que ya todo lo demás de esa queja viene a ser negativo

    Responder
    • Jessica

      Hola Lidia, me encanta que el punto 1 sea para ti una practica fácil. La parte final de tu primera frase sugiere «algo»* que posiblemente tenga mucho que ver con lo que – a cambio – quieres practicar: dejar las quejas.

      Antes de nada, hay que conocerse y mentalizarse: si quieres trabajar esta tendencia, es útil que recuerdes con frecuencia lo que quieres conseguir. Para ello, ponte en la muñeca una goma de color que te lo mantenga siempre presente o un pos-it recordatorio en algún lugar visible. También puedes poner en la pantalla de tu móvil una imagen que represente para ti lo contrario de la queja. El hecho de ver ese “recordatorio” con frecuencia te ayudará a “mantener alta la atención” hacia la interiorización de tu nueva actitud.

      Se consciente de las veces que te quejas y cada vez que consigas resistirte a la tentación de hacerlo, haz una pequeña marca en un papel o en una nota de tu móvil… A cambio, cuando se te escape una queja, para y pregúntate: ¿Què es lo que la ha generado? Cuando lo “veas”, expresa lo que no te hace sentir bien, y transforma la queja en un momento para buscar soluciones.

      Es importante comunicar lo que sientes de forma asertiva: informa a los demás de cuáles son tus necesidades y hazlo de una manera constructiva. *Esta es la parte relacionada con lo que has escrito al principio de tu comentario: «ser amable con otra persona sin tener que comunicar mucho».
      Te pregunto: ¿Què pasaría si empezaras a «comunicar más» tu amabilidad? ¿De qué manera esto influiría en las quejas?»

      Entrena tu mirada positiva. Fíjate en tu entorno y piensa en todo lo bueno que hay en ello, en lo que está bien. Lo puedes hacer siempre, pero más aún cuando tengas la tentación de quejarte. Enumera las cosas positivas que reconoces en ese momento y cambia la crítica por una felicitación…

      Todo esto te llevará a lo más importante: poco a poco contagiarás los que te rodean con tus buenas ondas…

      ¡Gracias por compartir! y espero recibir tus actualizaciones 😉

      Responder

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *