El desarrollo personal es en gran parte… cuestión de COMPROMISO.
Hace falta mirarse por dentro, reconocer, gestionar emociones, limitaciones, creencias … y para poder hacer todo esto hay que conseguir un buen nivel de conciencia. Todo eso es necesario sí, pero no sirve de nada si no tenemos…COMPROMISO.
Os pongo en situación:
El sábado me levanté con el pie izquierdo: no había dormido muy bien (estuve en una barbacoa el viernes por la noche 😉), me costaba la vida misma arreglarme, ponerme mallas y zapatillas y tirar para el gimnasio.
NO ME MOLAN LOS GIMNASIOS: sudor, música tremenda y gente hipermotivada a primera hora de la mañana, cintas que rulan cada vez más rápido, pesas que subir y bajar, sentadillas que contar (y controlar), agujetas…. Prefiero mil veces el lento flow del yoga y las actividades al aire libre, PERO el hecho de aguantar el esfuerzo bajo la exigente supervisión de mi querida entrenadora y la sensación de cuidar mi cuerpo, son partes imprescindibles del bienestar. Así que pereza ignorada, voy y a las 8 de la mañana estoy prácticamente abriendo el gym con el encargado.
GANAS POCAS, POQUÍSIMAS
(O NINGUNA), COMPROMISO ¡MUCHO!
Lo bonito de esta fórmula – aparentemente poco tentadora – es que siempre, siempre, siempre, cuando termino el entrenamiento, estoy contenta de haber mantenido mi palabra y propósito.
QUIERO SER UNA PERSONA COHERENTE.
Ahora: llego a casa, molida, las piernas todavía me tiemblan por el esfuerzo. Me ducho, me arreglo y me preparo para una sesión online. Todavía acalorada y con los músculos en tensión, me concentro para ofrecer lo mejor de mí a la persona que en breve se conectará.
bip – bip: mensajito de WhatsApp.
“………. me han surgido unos problemas por los que no puedo empezar el proceso de coaching en este periodo de tiempo. Te volveré a contactar en cuanto lo solucione. Disculpa las molestias”.
«Momento perplejidad” …
Empiezo a notar que el cortisol le come terreno a las endorfinas. La rabia se difunde en mi cuerpecito recién entrenado. La siento, la reconozco, entiendo lo que me quiere expresar y la gestiono. Todo en orden: es normal que surjan imprevistos y que las cosas a veces se tuerzan, pero mi rabia me avisa de que se ha pasado un límite para mí importante: no es “correcto” recibir una cancelación unos minutos antes de que empiece un proceso agendado desde semanas.¿Qué me quiere enseñar esta rabia entonces?
Que tengo que encontrar una solución para limitar este tipo de situaciones…
Momento rabia vivido y gestionado, vuelvo a centrarme en el punto del que quiero hablar en este post: el tema del COMPROMISO, esa actitud indispensable que necesitamos para poder ser más exitosos en nuestra vida personal y laboral.
La falta de compromiso aparece en el día a día, hasta en aquellas personas que quieren empezar un proceso de coaching. Te contactan, te exponen sus problemas, comparten emociones, sensaciones y “sufrimientos”, agendan la sesión y luego…. Se enfrían. Dicen tener objetivos importantes que quieren conseguir lo antes posible. Les duele la vida si no lo logran!!! PEEERO ……. a la hora de remangarse, algunos de ellos… caen.
“Caemos” por resistencia al cambio, pereza, por culpa de los imprevistos, por autosabotaje o, más en general, por tendencia a la procrastinación.
¿Y cómo nos consolamos? Con un banal: “es que ahora no puedo”.
¿¿¿NO PUEDO??? ¿POR QUÉ NOS REPETIMOS ESTO SI POCO ANTES ESTABAMOS SEGUROS Y DECIDIDOS?
Existen varias razones (y cada una de ella merecería un post específico). Por norma general nos pasa porque:
- generar cambios significa GASTAR MUCHA ENERGÍA, tanto física como mental. Desafortunadamente, debido a factores como el estrés, la mala alimentación, malos hábitos, sedentarismo, dependencia digital, etc., la gente está en reserva de energía y prefiere quedarse como está en lugar de “activarse” para cambiar algo.
Por ejemplo: si quiero gestionar mi rabia reprimida y considero el correr como una válvula de escape importante, pase lo que pase tendré que salir a correr las veces necesarias para cumplir con mi propósito, ¿no? Si la idea se queda en IDEA, simplemente…¡no sirve!
- generar cambios significa SALIR DE LA ZONA DE CONFORT y…cuesta!
Hay que cambiar actitudes, formas de pensar, esforzarse y entender que es necesario “perder algo por el camino” si queremos construir esa mejor versión que tanto deseamos.Por ejemplo: si necesito que las personas entiendan mis sentimientos, quizás tendré que perder la vergüenza / orgullo / miedo… a expresarlos! Pretender que los demás estén en mi cabeza y me entiendan de forma precisa, puntual y automática, no es tener compromiso conmigo mismo.
- el desarrollo personal o la consecución de un objetivo NECESITAN TIEMPO.
La gran mayoría de las personas quieren conseguir su objetivo para.. ¡antes de ayer! Y no, lo siento: misión imposible. Hay que saber darse tiempo y a la vez, encontrar ese tiempo. Si no lo tenemos y de verdad queremos conseguir nuestro objetivo, no nos queda otra que ¡sacarlo de donde sea!Os aseguro que se puede hacer: en coaching existen varios ejercicios específicos que ayudan a encontrar y gestionar nuestros “ladrones del tiempo” empezando, por ejemplo, por dejar ese colorido y gracioso chisme que posiblemente estés usando para leer este post…
En definitiva:
NO SE TRATA DE PODER CONSEGUIR UN OBJETIVO, SINO DE QUERERLO CONSEGUIR (DE VERDAD). LOS “DESEOS” NO SE CUMPLEN POR ARTE DE MAGÍA, SE TRABAJAN CON COHERENCIA.
Yo no quiero ir al gym, pero lo hago porque sé que mi cuerpo, mi mente y hasta mi propria alma estarán mejor luego, por muuuucha pereza que sienta. Y cada vez que se me asoma el monstruo del autosabotaje, lo hago pequeñito repitiéndole una de estas frases:
– El único límite a tu impacto es tu imaginación y compromiso. No hay éxito duradero sin compromiso. (Tony Robbins)
– Prometemos de acuerdo a nuestras esperanzas y actuamos de acuerdo a nuestros miedos. (François de la Rochefoucauld)
– La libertad no es la ausencia de compromisos, sino la habilidad de elegir, y comprometerme yo mismo con lo que es mejor para mí. (Paulo Coelho)
– No hay denuncia verdadera sin compromiso de transformación, ni compromiso sin acción. (Paulo Freire)
– El compromiso es lo que convierte una promesa en realidad. (Abraham Lincoln)
Y tú , ¿cuánto de comprometido estás contigo mismo?
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Jessica Ceotto





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