A veces, sobre el coaching se pueden escuchar frases como estas:
“El coaching está bien, pero fuera de sesión vuelves a estar cómo antes…”
¿Por qué en estos casos los beneficios conseguidos parecen “evaporarse” en el tiempo?
Los tres factores que principalmente provocan la inflexión del desarrollo personal y profesional suelen ser tres:
LAS PERSONAS ESTÁN ACOSTUMBRADAS A TRATAR LOS SÍNTOMAS Y NO LAS CAUSAS DEL PROBLEMA
Ir al origen profundo de nuestros bloqueos es un proceso que necesita más tiempo y compromiso, sin embargo, las sesiones de un proceso de coaching “clásico” suelen rondar los 6-8 encuentros.
LAS PERSONAS SUELEN DETENERSE EN LA TOMA DE CONCIENCIA, PERO NO DESARROLLAN HÁBITOS
UN PROCESO O UNA FORMACIÓN DE COACHING “CLÁSICO” CARECE DE UN SISTEMA OPERATIVO COMÚN
La persona pude llegar a sentirse «bombardeada» por múltiples estímulos que saturan su capacidad de ponerlo todo en práctica. Por ejemplo:
“los 9 niveles de la gestión de conflictos”,
“los 5 de inteligencia emocional”, “los 7 hábitos de las personas altamente efectivas” … bla, bla, bla… El tener que “hacerse a todo esto” impide un aprendizaje integral y un cambio duradero.
¿En qué se distingue el Método Trifference?
¿Y cómo se consigue?
Empezando por este antiguo principio: “Mens sana en corpore sano”.
Si no cuidamos nuestro cuerpo – el templo en el que vive nuestra mente – no contamos con un nivel de energía vital suficiente para mantenernos en el compromiso marcado y alcanzar el objetivo “mental”. Detente un segundo y piensa:
¿Cuánto de fuerte te sientes mentalmente cuándo no te encuentras bien físicamente?
No mucho, ¿verdad?
Por esta misma razón, al cuidar tu físico en el día a día (tan sólo con pocos minutos de ejercicio básicos, como por ejemplo caminar), tu mente dispondrá de un porcentaje mayor de energía y podrás enfrentarte con más contundencia a cualquier cambio. Probar para creer…
¿Y el espíritu? ¿Para qué cuidarlo?
En términos generales, el espíritu se refiere a una dimensión más profunda y trascendental de la experiencia humana. Se considera el aspecto inmaterial o esencial de una persona que va más allá del cuerpo físico y de la mente. Puede ser entendido como la esencia interna, la fuerza o la energía vital que nos anima. Este tercer componente de nuestro ser es el más genuino, el que reconoce y marca el camino a seguir y que hay que aprender a escuchar para conseguir bienestar.
«Tu tiempo es limitado, no lo desperdicies viviendo la vida de otra persona. No te dejes atrapar por el dogma, que es vivir según los resultados del pensamiento de otras personas. No dejes que el ruido de las opiniones de los demás ahogue tu propia voz interior. Y, lo más importante, ten el coraje de seguir tu corazón y tu intuición. De alguna manera, ellos ya saben en qué te quieres convertir realmente. Todo lo demás es secundario.»
– Steve Jobs
¿Cómo lo hacemos?
A lo largo de nuestros procesos trabajamos conjuntamente las tres esferas:
Mediante el coaching brindamos el apoyo MENTAL (necesario para construir los músculos mentales) y paralelamente, para que el cambio se ancle en la persona, cuidamos también los otros dos componentes naturales del ser: el CUERPO y el ESPIRÍTU. Esto significa que, si el cliente lo desea, a lo largo de su proceso de coaching “mental”, puede disfrutar también de un paquete de servicios complementarios.
Y para que el cambio conseguido se mantenga en el tiempo, TRIFFERENCE te acompaña hacia la consecución del objetivo y se mantiene a tu lado con un seguimiento periódico a posteriori – ¡incluido en el precio!
